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Dialogando con los talibán

WASHINGTON, DC – La administración Obama ha afirmado que, si bien no participará de manera directa, respalda la idea de negociaciones de paz entre los talibán afganos y el gobierno de Afganistán. Este asentimiento por parte de la Casa Blanca se produjo tras la publicación de informes de que representantes del presidente afgano, Hamid Karzai, habían iniciado conversaciones preliminares de alto nivel respecto de un posible gobierno de coalición y una agenda acordada para un retiro militar de la OTAN de Afganistán.

La cuestión de negociar un reacercamiento entre el gobierno de Afganistán y los talibán es, sin duda, polémica. La esperanza es que el liderazgo talibán no sea cohesivo –que, mientras que algunos de sus miembros probablemente estén comprometidos con la ideología absolutista de Al Qaeda, otros puedan aceptar un acuerdo de negociación.

Karzai y los líderes occidentales han insistido en repetidas ocasiones en que su ofrecimiento de reconciliación no se extiende a los miembros de Al Qaeda, que son vistos como elementos extranjeros extraños cuyas convicciones extremistas y sus pasadas actividades terroristas los convierten en socios inaceptables en una negociación. Si bien Al Qaeda y los talibán están unidos en su deseo de expulsar a las tropas occidentales de Afganistán y restablecer un gobierno islámico estricto en el que gocen de un monopolio del poder político y religioso, algunos líderes talibán podrían aceptar objetivos más moderados. 

Más importante aún, los talibán en el gobierno no necesariamente respaldarían insurgencias islámicas en otros países o comprometerse en ataques terroristas distantes en países occidentales, mientras que Al Qaeda casi con certeza lo haría. En los últimos años, los representantes talibán, conscientes de la ansiedad generalizada de poner fin a décadas de lucha en el país, han insistido en que sus ambiciones políticas están confinadas a Afganistán. Los líderes de Al Qaeda, en cambio, siguen aferrados al objetivo de establecer regímenes islamistas radicales en todo el mundo musulmán y entablar una guerra contra una larga lista de gobiernos que consideran hostiles a este objetivo.