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La reconfortante perspectiva de largo plazo

BERKELEY – En los Estados Unidos, nos encontramos en medio de un desempleo del 10%. En algunos países, la política fiscal se ve limitada por temores legítimos de que un mayor gasto deficitario genere crisis de deuda externa. En muchos otros países, la política fiscal se ve afectada por la confusión entre déficits cíclicos de corto plazo y estructurales de largo plazo.

Mientras tanto, la política bancaria resulta afectada por la reacción populista contra más rescates financieros, y la política monetaria por una extraña actitud mental de los funcionarios de los bancos centrales que temen a la inflación, a pesar de que el crecimiento no para de caer. Como dijera R. G. Hawtrey a propósito los predecesores de esta gente en la Gran Depresión, “Gritan ¡Fuego! ¡Fuego! En medio del Diluvio Universal.”

Es momento de tranquilizarse. Y la mejor manera de hacerlo es mirar la perspectiva de largo plazo.

Si todo va bien en China e India en la próxima generación –y si nada va catastróficamente mal en el núcleo noratlántico de la economía global, rico y postindustrial- la próxima generación alcanzará un verdadero hito. Por primera vez más de la mitad del planeta tendrá suficiente comida para no pasar hambre, techos suficientes para protegerse de las inclemencias climáticas, ropas suficientes para no pasar frío, y suficiente atención médica para dejar de preocuparse de que ellos y la mayoría de sus hijos mueran prematuramente a causa de microparásitos.