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Quitar a los pobres para dar a los ricos

El Presidente Bush parece determinado a arruinar el presupuesto de EEUU para los próximos años. Cuando Bush asumió el cargo, era posible prever un futuro de excedentes presupuestarios prácticamente ininterrumpidos. Hoy, mediante una combinación de rebajas de impuestos impulsadas por los republicanos, una economía en desaceleración, el desinfle de la burbuja del mercado accionario y un masivo aumento en el gasto de defensa, el horizonte fiscal está dominado por enormes déficits.

Vienen cosas peores, ya que la Administración Bush y el Congreso dominado por los republicanos están preparando una profundización del caos fiscal. El daño que harán probablemente debilitará a EEUU y añadirá inestabilidad a la economía mundial.

Tradicionalmente, el Partido Republicano estadounidense prefería presupuestos equilibrados. Esto cambió con la Administración Reagan, cuando los republicanos conservadores favorecieron las rebajas de impuestos, incluso a costa del surgimiento de grandes déficits presupuestarios. El Presidente Reagan le dijo al pueblo estadounidense que podría disfrutar de rebajas de impuestos, un incremento militar y la continuación de sus programas de gasto favoritos, todo al mismo tiempo. No es de sorprender que el resultado fuera una serie de vastos déficits presupuestarios que tomó años reparar.

Tanto el Presidente George Bush padre como Bill Clinton tuvieron que aumentar los impuestos para arreglar el caos de la era Reagan. Estas alzas impositivas probablemente contribuyeron a la derrota del Presidente Bush padre a manos de Bill Clinton en 1992. Y sin embargo Clinton decidió, valientemente, completar el proceso de recuperar el equilibrio fiscal, en parte para proteger el financiamiento de largo plazo del programa de jubilación de la Seguridad Social. Cuando Clinton dejó el cargo en el año 2000, la situación presupuestaria era la mejor en décadas.