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Las amenazas democráticas de Taiwan

El reciente llamado del presidente de Taiwán, Chen Shui-bian para aprobar una ley que permita el referéndum rápidamente se convirtió en una crisis internacional. China, temiendo que esa ley pudiera utilizarse para buscar la independencia de Taiwán, reaccionó enérgicamente incluso antes de que el Yuan, el parlamento taiwanés, aprobara la iniciativa.

El General de División Wang Zaixi, subdirector de la Oficina para Asuntos Taiwaneses, advirtió que se utilizaría la fuerza si las autoridades de Taiwán "se coluden con las fuerzas separatistas en actividades abiertamente proindependentistas y retan al continente y al principio de una sola China". El primer ministro chino, Wen Jiabao fue un poco más cortés. En una entrevista con un periódico estadounidense le recordó a Taiwán que China "pagará cualquier precio para salvaguardar la unidad de la patria".

Unos días después de la entrevista de Wen, al comentar sobre los acontecimientos recientes en Taiwán con el primer ministro a su lado, el presidente de los EU, George W. Bush, dijo que Estados Unidos se opone a "cualquier decisión unilateral para cambiar el statu quo, y los comentarios y las acciones del líder de Taiwán indican que estaría dispuesto a tomar decisiones unilaterales para cambiar el statu quo, a lo cual nos oponemos".

Preocupado por la reelección y absorto en Iraq, el presidente Bush no se pude dar el lujo de una crisis en el lejano oriente. En efecto, necesita la ayuda de China para convencer a la obstinada Corea del Norte de que negocie seriamente el desarme nuclear.