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La clave para un acuerdo sirio

DAVOS – Las conversaciones de paz sirias que, según lo programado, se reanudarán en Ginebra el 25 de enero tendrán lugar en un marco que se fijó en Viena en octubre. Estos principios, acordados por los actores extranjeros más importantes en la guerra de Siria, incluyen un compromiso con una gobernancia secular, la eventual derrota del Estado Islámico (ISIS) y otros grupos terroristas, la preservación de las fronteras de preguerra de Siria, la conservación de sus instituciones estatales y la protección de grupos minoritarios.

Lo que no incluyen es un esfuerzo por abordar el mayor obstáculo para una paz duradera: los ataques en curso contra civiles y otras atrocidades que están agudizando las divisiones entre las facciones sirias que, llegado el caso, tendrán que gobernar de manera conjunta. Si la carnicería deliberada no para en lo inmediato, es poco probable que la diplomacia por sí sola baste para poner fin al conflicto.

La guerra se ha prolongado demasiado tiempo, en parte, porque tanto el gobierno sirio como los grupos armados a los que combate creyeron que terminarían imponiéndose. La entrada de Rusia en el conflicto ha ayudado a cambiar ese cálculo. Pero, si bien el poder aéreo ruso ha apuntalado al gobierno lo suficiente como para impedir su derrumbe, no ha bastado para hacer un progreso significativo contra la oposición.

Mientras tanto, los ataques del ISIS en Europa, junto con el éxodo masivo de refugiados sirios, han generado una nueva presión para que se alcance un acuerdo político. La Unión Europea, Estados Unidos y otros países interesados esperan que los partidos en conflicto de Siria dejen de combatir entre sí y, en cambio, apunten sus armas contra el ISIS y otros grupos extremistas, como Jabhat al-Nusra.