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Nadando con Tiburones en México

CIUDAD DE MÉXICO - Como dice el dicho, cuando baja la marea sabemos quién no trae puesto el traje de baño. Y vaya que la crisis económica global desnuda a México, país que padece una contracción de 8 por ciento de su PIB, la caída más alta en América Latina.

México además descendió dos lugares en el indice global de competitividad, se está quedando atrás en indicadores de desarrollo social, ha sido castigado por las agencias calificadoras de inversión, y se enfrenta al prospecto de caídas severas en su ingreso petrolero como resultado de un descenso dramático en la producción.

Según datos oficiales 50.1 millones de mexicanos – de una población total de 104 millones -- están oficialmente bajo la línea de la pobreza y 19.5 millones no tienen dinero suficiente para comer. Un país capaz de producir a Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo, también produce a tantos más que sobreviven con sólo dos dólares al día.

Durante las últimas dos décadas, el petróleo funcionó como salvavidas. Ocultó las distorsiones económicas, financió el status quo y permitió que sucesivos gobiernos pospusieran reformas estructurales necesarias. México logró nadar de muertito, sin verse obligado a patalear más fuerte o a dar brazadas más rápidas que otros nadadores en el mar de los mercados emergentes.