Para lograr el éxito en Afganistán se necesita a China y Rusia

NUEVA YORK – Es comprensible la preocupación que existe acerca de las disputadas elecciones presidenciales de Afganistán. Para poner fin a la violencia en el país se necesitará un gobierno que cuente tanto con la legitimidad como la capacidad de enfrentar las causas subyacentes de la insurgencia talibán.

Sin embargo, para lograr el éxito en Afganistán -definido como alcanzar un régimen democrático sostenible que sea capaz de contener la violencia política, impedir la reconstrucción de una base terrorista con alcance global, y debilitar una insurgencia financiada por los narcóticos que amenaza a los países vecinos- se requiere una mayor armonización de políticas entre las potencias mundiales que tienen interés en este resultado.

Gran parte de la atención reciente se ha centrado en cómo las fuerzas de seguridad afgana, pakistaní y de la OTAN pueden colaborar para derrotar la insurgencia e impedir que el país se convierta en un refugio terrorista nuevamente. Pero los últimos años han puesto de relieve la incapacidad de la OTAN para lograr mejoras sostenidas en los ámbitos político, económico y de seguridad en Afganistán sin una colaboración internacional más eficaz, en particular con China y Rusia.

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