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Ser fieles a nuestros compromisos

MELBOURNE - A veces sabemos lo que sería mejor que hiciéramos, pero acabamos por no hacerlo. Las promesas a las que nos comprometemos en Año Nuevo suelen ser así. Las hacemos porque sabemos que sería mejor para nosotros bajar de peso o ponernos en forma, o pasar más tiempo con nuestros hijos. El problema es que una promesa suele ser más fácil de romper que de mantener. Por eso, a finales de enero la mayoría de personas ya las han abandonado.

John Stuart Mill, en su clásica defensa de la libertad, argumentó que cada individuo es el mejor juez y guardián de sus propios intereses. Sin embargo, estudios recientes sugieren que no nos vendría mal un poco de ayuda.

Dean Karlan, profesor de economía en la Universidad de Yale, examinó la manera de ayudar a algunos de los más pobres de Filipinas a lograr sus metas. Descubrió que, al igual que todo el mundo, les resultaba difícil resistirse a la tentación de gastar lo poco que tenían, incluso cuando reconocían que sería mejor ahorrar para un objetivo que pudiera marcar una diferencia importante en sus vidas.

Cuando se les daba acceso a la banca, ahorraban un poco, pero luego lo retiraban antes de llegar a su meta. Pero, si se les ofrecía una cuenta de ahorros con sanciones por retirar el dinero antes de llegar a un objetivo especificado por ellos mismos, muchos optaban por ese tipo de cuenta, a pesar de que el interés que ganaban no era mayor que el de una cuenta que les permitiera hacer retiros siempre que lo desearan. El uso de la cuenta que penaliza los retiros antes de tiempo les ayudó a alcanzar sus metas.