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Desarmonía en las políticas de China

NEW HAVEN – En los últimos meses del año 2013, China realizó un gran número de declaraciones acerca de sus políticas. Estas declaraciones empezaron con el programa de reforma de 60 puntos elaborado por el Tercer Pleno del Comité Central a principios de noviembre y continuaron con las seis tareas principales aprobadas por la Conferencia de Trabajo Económico Central un mes después, en las mismas los líderes chinos propusieron un gran número de nuevas medidas para hacer frente a los enormes desafíos que enfrenta su país durante los próximos años.

Pero, al ver dichas medidas en su integridad, se hace evidente el riesgo de incoherencia. Las iniciativas del Tercer Pleno, por ejemplo, tienen un enfoque estratégico: la promoción del tan esperado reequilibrio estructural pro-consumo de la economía. Si bien las tareas principales de la Conferencia de Trabajo encarnan el espíritu de estas reformas, también reflejan un enfoque táctico: “el mantenimiento de un crecimiento constante”. Teniendo en cuenta las posibles compensaciones entre las medidas estrategias y las tácticas – es decir, entre las reformas a largo plazo y los imperativos de crecimiento a corto plazo – la pregunta es la siguiente ¿pueden realmente las autoridades chinas encargadas de formular políticas lograr todos sus objetivos?

Por supuesto, estas compensaciones han sido evidentes desde hace mucho tiempo en la mayoría de las economías – por igual en las economías desarrolladas como en las en desarrollo. Lo que ha separado a China del grupo ha sido su fuerte inclinación a otorgar un mayor énfasis a los objetivos estratégicos al momento de trazar su camino de desarrollo económico.

A pesar de ello, las nuevas tensiones entre las políticas del Tercer Pleno y las de la última Conferencia de Trabajo han planteado una vez más la pregunta de las compensaciones. El reequilibrio conducido por el consumidor y los servicios que se propuso inicialmente en el 12° Plan Quinquenal y que fue aprobado por el recientemente concluido Tercer Pleno implica un crecimiento más lento del PIB en comparación con la tasa anual promedio de 10% que se registró desde el año 1980 hasta el año 2010.