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El falso despertar de Estados Unidos

NEW HAVEN – Los mercados financieros y el llamado consenso de Davos coinciden ampliamente en que Estados Unidos está a punto de alcanzar algo parecido a una recuperación cíclica clásica. ¿Pero es así?

A primera vista, la celebración parece garantizada. El crecimiento del PBI real parece haber promediado cerca del 4% en la segunda mitad del 2013, casi el doble del ritmo de 2,2% de los cuatro años anteriores. La tasa de desempleo finalmente ha caído por debajo del umbral del 7%. Y la Reserva Federal ha validado este escenario de aparente alza cuando empezó a reducir sus compras de activos a largo plazo.

Pero mi consejo es mantener el champagne en el hielo. Dos trimestres de crecimiento fortalecido del PBI no necesariamente implican escapar a una recuperación anémica. Lo mismo sucedió en dos ocasiones desde el fin de la Gran Recesión a mediados de 2009 -un alza anualizada promedio del 3,4% en el segundo y tercer trimestre de 2010 y un incremento promedio del 4,3% en el cuarto trimestre de 2011 y el primer trimestre de 2012-. En ambos casos, el repunte resultó de corto aliento.

Un resultado similar esta vez no debería sorprender. De hecho, gran parte de la aceleración del crecimiento del PBI estuvo inflada por un aumento insostenible del reabastecimiento. En los tres primeros trimestres de 2013, la creciente inversión en inventarios representó el 38% del incremento del 2,6% del PBI total. Dejando de lado esta oscilación del inventario, el crecimiento anualizado de las "ventas finales" a consumidores, empresas y gobierno promedió un tenue 1,6%. Si consideramos que la inversión en inventarios muy probablemente no siga acelerándose a un ritmo cercano al actual, se podría esperar que el crecimiento general del PBI converja en este ritmo más apagado de la demanda final.