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Continuar hasta el final en La Haya

WASHINGTON, D. C. -- Después de ocuparlo durante ocho años, Carla del Ponte está a punto de abandonar su cargo de fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) de La Haya. Es urgente que las NN.UU., que lo crearon para procesar a miembros de todos los bandos de las guerras balcánicas –servios, musulmanes bosnios, croatas y, más adelante, albanokosovares– que cometieron atrocidades, nombren a un nuevo fiscal dispuesto a continuar la labor de Del Ponte.

El TPIY fue el primer tribunal internacional creado después de los de Nuremberg y Tokio al final de la segunda guerra mundial. Pese a la lentitud con la que arrancó, ha acumulado una ejecutoria admirable con la presentación ante la justicia y la celebración de juicios fundamentalmente imparciales de unos 80 acusados, incluidos generales, jefes de Estado y brutales comandantes de campos de prisioneros. El TPIY, buque insignia para posteriores tribunales sobre crímenes de guerra de Rwanda, Sierra Leona, Timor Oriental y Camboya y del Tribunal Penal Internacional permanente, se encuentra ahora en su fase final, pues debe cerrar sus puertas en 2010.

Estos años finales serán decisivos, no sólo para la reputación y el legado del TPIY, sino también para el derecho humanitario internacional (las llamadas "leyes de guerra"). El TPIY ha supervisado el desarrollo de un extraordinario corpus de jurisprudencia que da vida a los preceptos abstractos del derecho internacional. Ha aclarado el significado y las prescripciones de los Convenios de Ginebra y La Haya sobre el trato de prisioneros y civiles en territorios ocupados. Así, pues, no se debe desaprovechar dicha ejecutoria.

Muchos de los juicios del más alto nivel acaban de comenzar o lo harán pronto y está pendiente un importante número de apelaciones, que plantean cuestiones aún no zanjadas de las leyes de la guerra. Si bien sólo cuatro inculpados por el TPIY permanecen en libertad, dos fugitivos –Ratko Mladic y Radovan Karadzic– figuran entre los sospechosos más tristemente famosos que deben afrontar a la justicia antes de que se pueda considerar concluida la labor del TPIY.