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Mantener el rumbo en Corea del Norte

NUEVA YORK – La elección de Barack Obama fue histórica en varios niveles. Entre hoy y su asunción como presidente el 20 de enero, necesitará afinar sus políticas.

No hay duda de que gran parte de la atención inicial de la administración Obama se centrará en la economía y la guerra en Irak. Sin embargo, es muy importante que preste atención también a otros asuntos de política exterior desde el comienzo mismo. Las relaciones de Estados Unidos con Corea del Norte, y las conversaciones a seis bandas, ciertamente están dentro de las grandes prioridades. Aquí Estados Unidos no sólo debe mantener el rumbo, sino seguir avanzando sobre las iniciativas de los últimos años.

Son grandes los riesgos que entraña cambiar de rumbo en este tema. Poco después de que el Presidente George W. Bush asumiera la presidencia, su administración adoptó una postura de línea dura hacia el régimen norcoreano, llamando a una revaluación de la política de la administración Clinton, y finalmente incluyendo a Corea del Norte como miembro del "eje del mal". Si bien en los años precedentes Corea del Norte había hecho mucho para que se la mirase con suspicacia, en retrospectiva estas medidas afectaron negativamente las perspectivas de paz y estabilidad para la región.

Después de todo, la reacción de Corea del Norte ante las políticas de Bush fue retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear, reiniciar su programa nuclear y desarrollar más aún su producción de armamento. De hecho, se cree que durante ese periodo Corea del Norte aumentó su arsenal de armas nucleares. Más aún, si bien se puede culpar de muchas cosas a todas las partes involucradas, el cambio de actitud de Estados Unidos paralizó por años el potencial de avance en las relaciones entre los seis países.