Pro-refugee protest Spain Anadolu Agency/Getty Images

La solidez de la democracia española

MADRID – La idea de que “España es diferente” empujó a generaciones de románticos viajeros a cruzar los Pirineos para ver con sus propios ojos, azuzadas sus fantasías por visiones de mujeres vibrantes y bandidos encantadores. Pero España ya no es el puño desafiante en la cadera de Carmen, la cigarrera de Bizet. Aunque hoy todas las miradas están puestas en el intento separatista de la región de Cataluña, España todavía se destaca entre las democracias occidentales en varios aspectos cruciales (y positivos).

La singularidad de España puede verse en su respuesta al terrorismo. En el Reino Unido, los atentados de 2005 en Londres generaron más restricciones legales a las libertades individuales y colectivas. El ataque del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos impulsó una serie de cambios a las leyes sobre vigilancia estatal, que hicieron más fácil para el gobierno espiar a estadounidenses comunes y corrientes (y eso por no hablar de la Guerra Global al Terrorismo, que sigue causando estragos en Medio Oriente).

En cambio, después de los atentados del 11 de marzo de 2004 en el sistema ferroviario de Madrid (que dejaron casi 200 muertos), se alzó en España una “alianza de civilizaciones” para tender puentes con el Islam y así desarmar al extremismo. Esta actitud tolerante hacia la minoría musulmana del país continúa hasta el día de hoy, a pesar del reciente ataque de agosto en La Rambla, en el corazón de Barcelona.

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