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El reto del G-20 para Corea del Sur

BERKELEY – El 1 de enero, Corea del Sur asumirá la presidencia del G-20, de manos del Reino Unido. No se trata del primer mercado emergente en presidir el G-20, pero sí del primero en hacerlo desde la crisis financiera global, y desde que esta instancia surgiera como el comité de iniciativas de la economía mundial.

Quienes están a cargo de presidir el G-20 tienen considerable influencia. Coordinan el trabajo del grupo, organizan sus reuniones y, como la mayoría de las presidencias de comités, tienen un importante poder de definición del temario que se ha de tratar.

Durante el año en que el Reino Unido presidió el G-20, Gordon Brown no tuvo dudas sobre los temas que quería abordar. Vio el G-20 como un vehículo para desarrollar consensos en torno al estímulo monetario y fiscal y la regulación financiera. También lo vio como un foro para abordar los problemas que los países más pobres debieron afrontar por la crisis financiera global. Y usó la presidencia para generar compromisos que permitieran resistir las tendencias proteccionistas.

En retrospectiva, Gordon la tuvo fácil: considerando la naturaleza y gravedad de la crisis, era muy obvio cuáles debían ser las prioridades del G-20.