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¿Socialismo o división global?

Por primera vez en la historia tenemos el conocimiento, la tecnología y la riqueza para diseñar un mundo diferente. Tenemos los recursos para “hacer que la pobreza pase a la historia”.

Sin embargo, a pesar de que tenemos el poder para cambiar el mundo, no estamos dando los pasos necesarios para hacerlo. En el año 2000, los gobiernos del mundo adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU, orientados a reducir la pobreza global a la mitad para el 2015. No obstante, en la comunidad internacional ha faltado la voluntad política para satisfacer estas responsabilidades básicas para con la humanidad, haciendo que los pueblos pierdan fe en la política. A menos que tomemos medidas concretas, nuestros ciudadanos perderán esperanza en el poder de la democracia, o la encontrarán en el extremismo, el fundamentalismo y la violencia.

Para restablecer la confianza de la gente no sólo en la política, sino también en su propio potencial, nuestras políticas deben garantizar una capacidad de gobierno responsable e instituciones que funcionen para y con ciudadanos responsables. Como la mayor organización política del mundo, la Internacional Socialista puede unir a los ciudadanos del mundo alrededor de una nueva agenda global para lograr estas metas.

Nuestro primer reto es democratizar la globalización. Debemos reconfigurar la globalización desde abajo hacia arriba, incluyendo los dos tercios de la raza humana que actualmente están excluidos del proceso, en términos que reflejen los principios socialistas de inclusión, diversidad cultural y desarrollo sustentable.