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Una política fiscal de los Estados Unidos orientada al futuro

NUEVA YORK – Por fin, los candidatos republicanos en la campaña presidencial de los EE.UU. han empezado a centrarse en la economía. En un momento de ansiedad en aumento entre los votantes de renta media por la desigualdad de la riqueza y una comprensión cada vez mayor de la insostenibilidad de la Seguridad Social y Medicare, ese debate no podría ser más importante. Lamentablemente, no se está prestando la suficiente atención a la vinculación entre esas dos cuestiones decisivas.

En realidad, abordar los problemas de la Seguridad Social y Medicare reviste importancia decisiva para hacer lo propio con los que aquejan a la clase media, pero los progresistas en materia de política fiscal, en particular, siguen obsesionados con la idea de aumentar los tipos impositivos a los ricos para financiar unos ingresos mayores para todos los demás.

La redistribución de los ingresos puede ser una idea atractiva para algunos, incluidos, en menor medida, los republicanos que apoyan una versión atenuada, en la que unos tipos impositivos marginales relativamente altos sirvan para apoyar una asistencia mayor a las familias, pero se trata de falso oro. Como muestra un reciente estudio de la Institución Brookings, unos mayores tipos impositivos marginales de poco servirían para reducir la desigualdad de la renta en los EE.UU.

Asimismo, unos impuestos mayores no pueden resolver el problema planteado por los pasivos no financiados de la Seguridad Social y Medicare. Para mantener esos programas en su forma actual, habría que aplicar a los americanos de renta media aumentos de impuestos destructores del crecimiento, además de reducciones continuas en la financiación gubernamental de la defensa, la educación y la investigación.