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Rentabilidad por resultados

BERKELEY – Si uno se basara en los discursos de los precandidatos presidenciales republicanos en Estados Unidos, podría pensar que el gobierno federal estadounidense es incapaz de hacer algo bien. Pero la verdad es que ni siquiera los republicanos piensan así.

Basta escarbar un poco bajo la superficie para encontrar que está surgiendo un consenso bipartidario notable en relación con el modo de encarar los problemas sociales más serios de Estados Unidos (entre ellos las personas sin hogar, la reincidencia delictiva, la educación preescolar y la enfermedad crónica), que combina lo mejor de los principios del conservadurismo y el progresismo. Es una estrategia que se está aplicando en estados republicanos como Utah y Kentucky, y en estados demócratas como Massachusetts y California.

Aunque hasta cierto punto el catalizador de esta tendencia nacional ha sido el gobierno federal, su implementación se da sobre todo en el nivel local a través de alianzas entre municipios, organizaciones comunitarias y filantrópicas, e inversores en busca de rentabilidad.

Se trata de proyectos de “pago por resultados”, estructurados a veces como bonos de impacto social: contratos formales que vinculan el pago con la obtención de logros concretos. Inversores privados y organizaciones de beneficencia financian los costos iniciales de los proyectos piloto, y los gobiernos locales o estatales (a veces con ayuda del presupuesto federal) pagan a los inversores solamente si el proyecto produce los resultados prometidos.