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Los grandes beneficios de los pequeños campos de cultivo

ROMA – A medida que la sequía se hace cada vez más común, los agricultores en todo el mundo se esfuerzan por mantener los rendimientos de sus cultivos. En los Estados Unidos, los agricultores están atravesando la peor sequía en más de medio siglo. Como resultado, los precios a nivel mundial del maíz, el trigo y la soja aumentaron en julio y agosto, y se mantienen altos.

Pero el periodo de sequía severa que reseca las tierras de cultivo a lo largo y ancho de los EE.UU. es sólo el último de un ciclo global de sequías que cada vez son más frecuentes y dañinas. En la región africana del Sahel, millones de personas sufren hambre por tercera vez desde el año 2005. La falta de lluvias en la región y la volatilidad de los precios mundiales de los alimentos han empeorado la situación. De hecho, son los pobres del mundo – en especial  los de las zonas rurales – quienes más sufren a causa de estos factores combinados.

Este no es un buen augurio para el futuro. Hasta el año 2050, la producción mundial de alimentos tendrá que aumentar en un 60% para satisfacer la demanda de una creciente población mundial cuyos hábitos de consumo están cambiando. Para garantizar la seguridad alimentaria de todos, tendremos que aumentar no sólo la producción de alimentos, sino también la disponibilidad de los mismos, especialmente para las personas que viven en países en desarrollo. Esto significa romper barreras y desigualdades, crear capacidades y difundir conocimientos. En África, los pequeños agricultores – que proporcionan el 80% de los alimentos de la región sub-sahariana – necesitan infraestructura para alcanzar el desarrollo agrícola, incluyendo sistemas de riego y caminos, así como también acceso a la tecnología y una mejor organización de los mercados.

El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola ve un enorme potencial en el sector agrícola de África, que experimentó un crecimiento del 4,8% en el año 2009, frente al 3,8% de la región Asia-Pacífico y tan sólo el 1,4% de América Latina y el Caribe. Teniendo en cuenta que la agricultura contribuye aproximadamente con el 30% del PIB del África Subsahariana, y representa más del 60% del empleo en la mayoría de los países africanos, el desarrollo del sector podría reducir sustancialmente la pobreza en la región.