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Hundiendo la Política "Sunshine"

La batalla naval de la semana pasada entre buques de guerra de Corea del Norte y del Sur hundió más que una fragata sudcoreana. Probablemente hundió también la política "Sunshine" de reacercamiento con Corea del Norte que alguna vez pareció ser el logro mayúsculo de la presidencia de Kim Dae Jung en Corea del Sur.

Han pasado dos años desde que Kim Dae Jung y el Secretario General de Corea del Norte, Kim Jong Il, se reunieron en Pyongyang, la empobrecida capital de Corea del Norte. Desde entonces, Kim Jong Il no ha logrado realizar su prometida visita a Seúl. Esa falla sugiere que la hostilidad fundamental de Corea del Norte para con el Sur continúa sin sesgo.

¿Por qué? Podemos sólo especular que el ejército de Corea del Norte se resiste a cualquier cambio real porque la sobrevivencia del régimen depende de su política "ejército primero". En tanto que el ejército de Corea del Norte siga siendo el guardián del régimen al abogar por esa doctrina, será imposible que Kim Jong Il cambie las políticas doméstica y externa dominantes de su país.

En el Sur se discuten muchas explicaciones para el comportamiento agresivo del Norte. Quizá Corea del Norte quería trastornar la Copa del Mundo que Corea del Sur coorganizó con Japón y en la cual la selección nacional de Corea del Sur había logrado un impresionante éxito. Es más plausible la idea de que el Norte quisiera dar un mensaje: no quiere ser ignorado por el Sur, Estados Unidos (EEUU), China o cualquier otro partido relacionado. Cualesquiera sean sus motivaciones, una cosa está clara: Corea del Norte no ayudará a que el presidente Kim mantenga a la política "Sunshine" como el legado principal de su gobierno después de que deje el ejecutivo en febrero de 2003.