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La construcción de un Silicon Valley propio

SEATTLE – Puede que California sea el centro de tecnología más grande y más conocido del mundo, pero no es el único que fomenta a las nuevas empresas innovadoras. De hecho, estas empresas están surgiendo – de manera casi desapercibida – en todas partes, desde las megalópolis asiáticas de Singapur y Shanghai hasta en ciudades europeas pequeñas como Espoo en Finlandia y Dwingeloo en los Países Bajos. Muchas empresas innovadoras internacionales –incluyendo la sueca Spotify, Skype de Estonia, Waze de Israel y más recientemente, Alibaba de China – han recibido valoraciones bursátiles multimillonarias.

Claramente, las características clave de Silicon Valley que fomentan la innovación y el espíritu emprendedor – una densa concentración de talento humano, espíritu competitivo, fácil acceso al capital, y entorno regulador favorable – pueden reproducirse en y adaptarse a una amplia variedad de contextos. De hecho, estos pilares de la creatividad y el progreso se han erigido incluso en países cuyas economías, culturas y esferas políticas divergen marcadamente de aquellas de Estados Unidos.

Por supuesto, no todos los países abordan la innovación de la misma manera. Finlandia, por ejemplo, tiene que agradecer por su clúster juegos dinámicos para computadora a un movimiento impulsado por estudiantes universitarios. Si bien el lanzamiento que realizó Rovio Entertainment en el año 2009 del popular video juego Angry Birds catalizó un auge de innovación en Espoo, es la Universidad de Aalto  – el equivalente finlandés de la Universidad de Stanford en California – quien continúa alimentando la innovación en la zona, ya que fomenta la formación de programadores, diseñadores y otros profesionales con los talentos necesarios. Asimismo, los estudiantes de la Universidad de Aalto pusieron en marcha Slush, la conferencia sobre innovación más dinámica de Europa, misma que reunirá a más de 10.000 empresarios y financistas este noviembre próximo.

Además, el programa de aceleración de empresas en crecimiento denominado “Startup Sauna” ayuda a las empresas innovadoras en su fase inicial para que ellas den sus primeros pasos hacia el éxito.  Los predios en el campus universitario que acogen a este programa se parecen a las oficinas coloridas de Google, pero con un toque finlandés: las salas de videoconferencia se han construido en una forma que sus estructuras se asemejan a las de una sauna. Desde su creación en 2010, ya son 126 empresas las que se han graduado de Starup Sauna, habiendo las mismas recaudado más de $37 millones de dólares en financiamiento.