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Esperanza entre la agitación de Oriente Medio

LONDRES – Siria es una pesadilla viva. Egipto se encuentra al borde del precipicio, pero, como demuestra el inicio de conversaciones de paz entre Israel y la Autoridad Palestina, hay señales de esperanza y, aunque pueda parecer ilógico, la agitación de esa región está sacando por fin a la superficie sus problemas fundamentales de un modo que permite afrontarlos y superarlos. Éste no es un momento de desesperación, sino de compromiso activo.

Nadie consideró que hubiera más que mínimas posibilidades de reavivar el proceso de paz palestino-israelí y, sin embargo, ha sucedido y no se trata de conversaciones sobre conversaciones, sino de una auténtica reactivación de las negociaciones sobre el estatuto definitivo, con el compromiso por las dos partes de permanecer en el proceso al menos durante nueve meses.

Para quienes en el pasado nos hemos esforzado denodadamente –y con frecuencia en vano– en relación con esta cuestión, se trata de un logro enorme conseguido por la tenaz determinación del Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, y la buena disposición del Primer Ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, y del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, a correr riesgos políticos con su opinión pública.

Mucho menos advertida fue la visita del Presidente del Yemen, Abd Rabbuh Mansur Hadi, a Washington, D.C. Contra todo pronóstico, el Yemen está experimentando un proceso de transformación política y 500 delegados de todos los sectores de la sociedad están preparando planes en pro de la democracia, la justicia y la igualdad.