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¿Debemos "contener" a China?

CAMBRIDGE – Este mes se cumplen 40 años del viaje secreto de Henry Kissinger a Pekín, que inició el proceso de reparación de una ruptura de 20 años en las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y China. Ese viaje y la posterior visita del presidente Richard Nixon representaron un importante realineamiento durante la Guerra Fría. Los EE. UU. y China dejaron de lado su intensa hostilidad en un exitoso esfuerzo conjunto para contener a una Unión Soviética expansionista.

Hoy, la Unión Soviética se ha esfumado, y el poder chino crece. Algunos estadunidenses postulan que el ascenso chino no puede ser pacífico y que, por lo tanto, la política de los EE. UU. debe contener a la República Popular. De hecho, muchos funcionarios chinos perciben la estrategia actual estadounidense de esa manera. Están equivocados.

Después de todo, la contención de la URSS durante la Guerra Fría significó virtualmente la ausencia del comercio y poco contacto social. Hoy, por el contrario, los EE. UU. no solo mantienen un comercio masivo con China, sino también un amplio contacto social, que incluye la asistencia de 125.000 estudiantes chinos a universidades estadounidenses.

Con el fin de la Guerra Fría, la contención de la Unión Soviética preludiada por la visita de Kissinger, no puede ya servir como el fundamento para las relaciones entre los EE. UU. y China. Más aún, las relaciones con China se enfriaron luego de la masacre de Tian'anmen en 1989, y el gobierno de Clinton tuvo que diseñar un nuevo enfoque.