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¿Debe seguir África el modelo de la UE?

La Unión Africana, que substituyó a la Organización de la Unidad Africana (OUA) en 2002, está intentando reproducir las instituciones y las formas de actuación de la Unión Europea, pero copiar el proyecto de la UE significa que nada se ha aprendido del pasado y nada se está haciendo para evitar los escollos con los que ha tropezado Europa.

El fallo mayor del modelo de la UE ha sido la dependencia de una vía burocrática hacia la unidad. En África, semejante planteamiento resulta particularmente nocivo, porque no existe un compromiso real con la unidad por parte de los gobernantes africanos, lo que ofrece la perspectiva de la creación de una burocracia sin otra misión que la de derrochar los escasos recursos de África. Servirá invariablemente para reciclar a políticos fracasados y retirados y de apeadero para un inmenso clientelismo.

Naturalmente, África necesita la unidad. La estrategia de mantenerse en soledad practicada por la mayoría de los países africanos los ha vuelto vulnerables a los antojos de las antiguas potencias coloniales, decididas a perpetuar una división internacional del trabajo que asigna a África el papel de proveedora de productos básicos y materias primas, en lugar de mano de obra apta y bien pagada.

De modo que, para reconstruir a África, es necesaria la unidad, pero se debe construirla paso a paso, centrándose primordialmente en un comercio regional dentro de África cada vez mayor, a lo que debe seguir una estrategia decidida para acabar con la situación de África como "continente-gueto", utilizado por los países industrializados -en colusión con la mayoría de los gobernantes africanos- como vertedero de productos obsoletos. África debe dejar de ser una región destinada a ser saqueada, cargada con deudas abusivas por el FMI y el Banco Mundial y las consiguientes hambruna y anarquía institucionalizadas y una corrupción horrenda.