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El nuevo amanecer del Japón

DAVOS – Durante bastantes años, los expertos llamaron al Japón la tierra del sol poniente. Dijeron que para una economía tan desarrollada como la de este país, el crecimiento sería imposible. Dijeron que nuestra deuda pública era insostenible. Señalaron a nuestra supuesta psique caracterizada por la resignación como síntoma de la decadencia relativa.

Pero ahora raras veces se oyen esas voces. La economía del Japón ha pasado de un crecimiento negativo a otro positivo y está a punto de liberarse de la deflación crónica. Esta primavera los salarios aumentarán, acontecimiento que debería haberse producido hace mucho y que propiciará un consumo mayor. También nuestra situación fiscal ha mejorado constantemente y el gobierno va camino de consolidar las finanzas públicas.

Y, como la economía se ha dado la vuelta, los japoneses se han vuelto más animados y optimistas, estado de ánimo reflejado en el entusiasmo público por la elección de Tokio como anfitrión de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de 2020.

Así, pues, ahora no se trata de un ocaso, sino de un nuevo amanecer que está apareciendo sobre el Japón y se debe a que hemos superado la idea de que nunca se podrían llevar a cabo ciertas reformas. He sostenido que estoy dispuesto a actuar como un taladro lo suficientemente fuerte para romper la sólida roca de los intereses creados y así lo hemos hecho.