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Necesario Compartir los Beneficios de la Globalización

¿Están quedándose atrás las personas y los países gracias a la "globalización"? La respuesta, sin duda, es sí. En 1960, el PIB per cápita de los veinte países más ricos era dieciocho veces más alto que el de los veinte más pobres. Para 1995, esta brecha había crecido hasta ser casi de cuarenta veces. También hay evidencia de que las diferencias entre los salarios de los trabajadores experimentados y no experimentados se están incrementando en muchos países en desarrollo (sobre todo en países latinoamericanos de ingreso medio) y, asimismo, en el mundo desarrollado. En México, por ejemplo, la brecha se incrementó 40% entre la mitad de los años ochenta y la mitad de los noventa. Las mejoras en la esperanza de vida logradas desde la mitad del siglo veinte serán pronto perdidas en los países localizados en el centro de la epidemia de VIH-SIDA de África. En las economías en transición de Europa y Asia Central, el número de personas que viven con menos de un dólar al día creció de aproximadamente un millon en 1987 a veinticuatro millones en 1998, un incremento de más de veinte veces. Las minorías étnicas y raciales se enfrentan a mayores tasas de pobreza en muchas sociedades, y no parece que esto esté mejorando. En Perú, por ejemplo, los grupos indígenas eran 40% más propensos a ser pobres que los grupos no indígenas en 1994, y 50% más propensos en 1997. Para empeorar el asunto, los países ricos están dando la espalda. A pesar del fuerte crecimiento de la mayoría de sus economías durante los años 1990, el apoyo para el desarrollo se redujo, en promedio, de un tercio a un cuarto del uno por ciento de su producto nacional combinado. Sus políticas son con frecuencia igual de frías. Se estima, por ejemplo, que las barreras comerciales de los países industrializados causan pérdidas anuales a los países en desarrollo equivalentes a más del doble del apoyo anual brindado para el crecimiento. Sólo el 10% de los 50-60 mil millones de dólares que se gastan a nivel mundial cada año en la investigación en el sector salud están enfocados en las enfermedades que afectan al 90% de la población global. Treintaidos millones de individuos VIH positivos del mundo en desarrollo no tienen acceso al tratamiento porque las drogas para el SIDA cuestan entre cinco y cincuenta veces más que los salarios anuales promedio de algunos de estos países. También hay evidencia de que en muchos países en desarrollo el gasto público está enfocado en las clases media y alta y que el gasto dirigido a los pobres no está protegido contra situaciones adversas. ¿Debemos postrarnos en la desesperación? ¿Debemos continuar dando la espalda? ¿O es que podemos hacer algo para compartir los beneficios de la globalización más ampliamente? El crecimiento económico sigue siendo un factor clave para la reducción de la pobreza en el mundo entero. Pero reducir la pobreza a través del crecimiento toma tiempo. Por ejemplo, en Brasil, país que cuenta con la mitad de la gente pobre de América Latina, los millones de personas que viven en un nivel ubicado más abajo de la mitad de la línea de la pobreza tendrían que ver su ingreso crecer un 300% sólo para alcanzar la línea de la pobreza. Harán falta varias décadas para que ellos se vuelvan no pobres. Esto, si el PIB per cápita de Brasil se incrementa a un 3% constante, una tasa de crecimiento más alta que la lograda hasta ahora. Para acelerar la propagación de los beneficios que puede brindar el crecimiento es necesario realizar acciones específicas a nivel nacional e internacional, entre las que se incluyen: nivelar el campo de juego, sobre todo incrementando la base de activos de la gente pobre en las áreas de educación, salud y repartición de la tierra; hacer que los mercados funcionen mejor para la gente pobre; reducir las barreras sociales que mantienen a ciertos grupos étnicos y raciales, o a las mujeres, en desventaja. Pero las reformas, aunque son esenciales para mejorar las condiciones de los pobres, también generan perdedores y riesgos. Si los beneficios han de compartirse, es necesario que los mecanismos para reducir la posibilidad de tener conmociones (crisis económicas, desastres naturales, enfermedades catastróficas y desempleo, por ejemplo) y para minimizar los riesgos que generan, así como ayudar a los países y a la gente pobres a enfrentarse a las conmociones cuando ocurren, sean parte integral del proceso de globalización. Los programas de promoción del trabajo y los seguros contra desempleo, las transferencias en efectivo y en especie, y el microfinanciamiento son ejemplos de tales mecanismos. Más allá de lo doméstico, a nivel internacional hay una variedad de acciones que pueden realizarse para ayudar a nivelar el campo de juego y a enfrentar el riesgo sistémico. Un cambio vital en las políticas sería que las economías desarrolladas redujeran su proteccionismo. Otro cambio cambio necesario sería la creación de una política clara de promoción de la estabilidad financiera global. En la actualidad se está debatiendo acerca de la mejor forma para promover esa estabilidad. En particular, ¿qué tan importantes son los paquetes de rescate que llegan después de que una crisis financiera ha destruído una economía? En un mundo en el que prevalece el contagio y el comportamiento en manada, los paquetes de rescate oportunos --apoyados por las políticas domésticas apropiadas-- seguirán siendo cruciales. También lo será el asegurar la transparencia de los datos disponibles y la existencia de marcos regulatorios adecuados para evitar las crisis financieras. Aparte de estas reformas económicas, el mundo desarrollado también debe esforzarse más en la promoción de los bienes públicos globales, como la investigación en el sector agricultura y de las enfermedades contagiosas que afectan al mundo en desarrollo. También debe asegurarse que quienes necesitan más estos resultados de investigación tengan acceso a ellos. Otras acciones incluyen concentrar la ayuda en la reducción de la pobreza, erradicar los conflictos armados y promover la participación de los países y la gente más pobres en la toma de las decisiones que están moldeando el proceso de globalización.