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El dilema de Putin

PARÍS – Muchos críticos sostienen que las sanciones impuestas a Rusia por sus acciones en Ucrania no son efectivas, por ser demasiado limitadas en escala y alcance. Es más, se cree que las sanciones le permiten al presidente Vladimir Putin culpar a Occidente por los problemas internos de Rusia. De hecho, algunos de los seguidores de Putin dentro de Rusia reciben con beneplácito las sanciones por considerarlas un medio para forzar la autarquía rusa -y, así, la independencia estratégica de Occidente.

Estos argumentos son erróneos. Si bien las sanciones no están respaldadas por China, ya están teniendo un efecto poderoso, y la expectativa de que se ajusten aún más es una gran preocupación para los inversores y el gobierno ruso. Una autarquía plena, mientras tanto, implicaría una caída drástica de los niveles de vida rusos -los cimientos del respaldo interno de Putin.

Las últimas sanciones no tienen precedentes. La Unión Europea fue aún más allá que Estados Unidos. La exposición a los mercados rusos varía marcadamente entre los países de la UE -y entre la UE y Estados Unidos-. Pero, después del derribamiento del vuelo 17 de Malaysia Airlines, Rusia ya no puede defender una estrategia de divide y reinarás que apalanque esas diferencias.

Tanto la UE como Estados Unidos han sancionado a las máximas autoridades de Rusia y a los principales bancos y compañías del país. La lista de la UE incluye a todos los principales bancos estatales (los más grandes del país). Más importante aún, la UE agregó a Sberbank, un pilar del sistema financiero de Rusia, con activos que totalizan casi el 30% del PBI ruso y aproximadamente la mitad de todos los depósitos minoristas rusos.