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Separatismo al estilo italiano

ROMA – Muchos movimientos separatistas de Europa han recurrido a diversos actos terroristas violentos desde la segunda mitad del siglo XX. Desde el decenio de 1960 en adelante, bombas y muerte estuvieron a la orden del día en regiones como Irlanda del Norte, Córcega (Francia), Tirol del Sur (Italia) y el País Vasco (España).

De hecho, el espectro del separatismo violento ha levantado la cabeza de nuevo en España. La organización terrorista vasca ETA puso fin a su tregua con el Gobierno español y, con ocasión del quincuagésimo aniversario de su fundación, colocó bombas en la ciudad de Burgos y en la isla de Mallorca. Afortunadamente, en el resto de Europa la razón parece prevalecer hoy en día y se ha reducido el recurso a la violencia.

Pero eso no significa el fin del separatismo. Italia, por ejemplo, está sometida a una constante amenaza de separatismo económico y cultural, si bien de forma pacífica. La Lega Nord (“Liga Norte”), aliada de Silvio Berlusconi en el Gobierno, está ideando constantemente planes para poner en apuros al gobierno nacional con amenazas al concepto de unidad nacional.

La Lega Nord, encabezada por el carismático Umberto Bossi, cuenta con los votos decisivos en el Parlamento para mantener a flote el gobierno de Berlusconi. Utiliza su poder para chantajear al Gobierno a fin de que introduzca medidas que discriminen entre los ciudadanos de la Italia septentrional y los de la meridional.