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Para adoptar el desarrollo sostenible

HELSINKI/JOHANNESBURGO – El mundo sigue una vía insostenible y debe urgentemente avanzar por un rumbo diferente, que incluya las preocupaciones por la equidad y por el medio ambiente en las actividades económicas generales. Para ello, debemos poner en práctica ahora el desarrollo sostenible, no a pesar de la crisis, sino por ella.

Actualmente, nuestros imperativos son muchos. Las economías se tambalean, los ecosistemas están asediados y la desigualdad –dentro de los países y entre ellos– está aumentando desmesuradamente. Vistos en conjunto, son síntomas que comparten una causa principal: los intereses especulativos y con frecuencia estrechos de miras han substituido a los intereses comunes, las responsabilidades comunes y el sentido común.

Como copresidentes que somos del Grupo de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la sostenibilidad mundial, el Secretario General de las NN.UU., Ban Ki-moon, nos ha pedido que colaboremos con veinte de los más eminentes dirigentes del mundo para que abordemos estas cuestiones. Nuestra tarea está clara: hacer propuestas sobre cómo ofrecer mayores oportunidades a más personas y con menos consecuencias para nuestro planeta.

Hace un cuarto de siglo, en el informe Bruntland, que llevaba el nombre de la Primera Ministra de Noruega Gro Bruntland, se pidió un nuevo paradigma de desarrollo sostenible. En él se declaraba que el crecimiento económico duradero, la igualdad social y la sostenibilidad medioambiental son interdependientes. El bienestar humano depende de su integración,