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Aprovechar la oportunidad que brinda la cumbre de Sarajevo

LONDRES – Oficialmente, la Unión Europea tiene una política balcánica: admitir a los seis países de la región. En la cumbre UE-Balcanes occidentales, celebradas en junio de 2003 en Salónica, todos los Estados miembros de la UE reiteraron su “apoyo inequívoco a la perspectiva europea de los países de los Balcanes occidentales”.

En parte a consecuencia de aquel acuerdo, los países balcánicos han logrado importantes avances. En Servia, desde donde se planeó en tan gran medida de la destrucción de la región, el gobierno de Boris Tadic está intentando trabar unos vínculos más estrechos con la UE. Junto a Bosnia-Herzegovina, Servia se acercó más a la OTAN en 2006. En 2009, Croacia y Albania ingresaron en la Alianza. Incluso el diminuto país de Montenegro ha vivido unos años esperanzados desde que se declaró independiente en 2006.

Después de que la UE estableciera unos criterios explícitos para la liberalización de los visados y manifestara con claridad que estaba dispuesta a admitir a algunos países balcánicos y no a otros, tres Estados (Servia, Macedonia y Montenegro) reactivaron las reformas y lograron los viajes sin visado a la UE en 2009 y se espera que otros dos les sigan en breve. La Comisión Europea ha declarado que Macedonia está lista para iniciar las negociaciones sobre la adhesión, mientras que Montenegro, Albania y Servia han presentado sus solicitudes.

Pero, cuando los dirigentes europeos se preparan para reunirse con sus homólogos balcánicos en la capital bosnia de Sarajevo, la situación ha empezado a parecer mucho más incierta. Los europeos parecen cada vez más divididos sobre lo que se debe hacer con los Balcanes.