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Limitar el poder de veto del Consejo de Seguridad

PARÍS – En 2001, Francia formuló una propuesta de que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (P5) deberían abstenerse voluntariamente de utilizar su poder de veto cuando tratasen delitos de atrocidad masiva. Y ahora, en vísperas de la conmemoración del 70 aniversario de las Naciones Unidas este año, el gobierno del presidente francés François Hollande vuelve a insistir con la idea de manera activa. ¿Un acuerdo de estas características podría funcionar realmente?

La respuesta inicial predecible es descartar la posibilidad de antemano. Como alguna vez dijo Ben Chifley, primer ministro de Australia en tiempos de guerra, "El problema con los acuerdos de caballeros es que no hay suficientes caballeros".

En rigor de verdad, cuesta creer que particularmente Rusia y China sean complacientes. Rusia, por ejemplo, ejerció el poder de veto más de 100 veces desde 1946 -más recientemente, e infelizmente, en cuatro oportunidades desde 2011 para bloquear resoluciones destinadas a frenar la masacre en Siria.

Tampoco Estados Unidos, que utilizó su poder de veto unas 80 veces (más frecuentemente, en los últimos años, en cuestiones relacionadas con Israel), demostró demasiado entusiasmo, a pesar de su postura por lo general dura en lo que concierne al genocidio y a asuntos vinculados. Sólo el Reino Unido (que, al igual que la propia Francia, recurrió por última vez al veto en 1989) ha manifestado cierto atisbo de respaldo a la iniciativa francesa.