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Schengen y la seguridad europea

BRUSELAS – Otro proyecto europeo de importancia clave está en peligro. Alrededor de dos décadas después de que haberse suprimido por primera vez los controles fronterizos, en virtud del Acuerdo de Schengen – que ahora incluye a 26 países, entre ellos cuatro que no son miembros de la Unión Europea –  Alemania ha restablecido dichos controles en su frontera con Austria, y Francia en su frontera con Bélgica. Se tiene la intención de que estos controles sean temporales, y la gran mayoría de las otras fronteras permanecen abiertas. Sin embargo, una trayectoria hacia una mayor apertura no parece ser la dirección en la que Europa se encamina – y ese es un problema grave.

El alejamiento del concepto de una “Europa sin fronteras”, que es un cambio instigado por las imágenes de refugiados cruzando a pie las fronteras interiores, se vio fortalecido por la noticia de que la mayor parte de los que llevaron a cabo los ataques en París el mes pasado procedían de Bélgica, y que algunas de dichas personas pudiesen haber entrado a la UE a través de los Balcanes, haciéndose pasar por refugiados. El supuesto subyacente – reforzado por muchos políticos europeos, especialmente por los ministros del interior – es que existe una relación de sustitución entre seguridad y apertura. Esta afirmación está muy lejos de la realidad.

De hecho, el restablecimiento de los controles fronterizos parece ser un ejemplo del denominado “teatro de  seguridad” – una política destinada a hacer sentir al público de que se está haciendo algo. Pero, en lugar de hacer que los europeos estén más seguros, retroceder con respecto al Acuerdo de Schengen realmente obstaculizaría la lucha contra el terrorismo, porque los países se verían obligados a dedicar recursos valiosos – como ejemplo, miles de agentes de policía, en caso de que se llegase a suprimir completamente el acuerdo – a la revisión de documentos en las fronteras. Dichos recursos ya no contribuirían directamente a las investigaciones sobre actividades terroristas.

Y, dichas investigaciones necesitan de toda la ayuda que se pueda obtener. Al fin de cuentas, el objetivo – identificar a unos pocos terroristas, que se esconden entre millones de ciudadanos respetuosos de la ley, antes de que cometan un acto violento – es el equivalente a encontrar una aguja en un pajar. El reconocimiento de que existe una lógica defectuosa detrás del reciente restablecimiento de los controles fronterizos es, probablemente, la razón por la cual los funcionarios policiales han permanecido cautos al hablar sobre el tema.