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¿Cómo salvar a un mundo que no ahorra?

En todo el mundo, la seguridad social y la atención a la salud son los temas económicos más candentes debido a la creciente “tasa de dependencia”: la proporción de personas de edad avanzada por trabajador joven económicamente activo. De acuerdo con el Centro de Recursos de Población, para el año 2050 esa tasa se duplicará en las regiones más desarrolladas del mundo y se triplicará en las menos avanzadas. Con tanta población vieja en las próximas décadas, los gobiernos estarán bajo mucha presión para recaudar fondos suficientes para cubrir sus necesidades mediante los impuestos a los jóvenes.

Lo anterior no es novedad. Pero ese es precisamente el punto: a pesar de la enorme atención que se da a la cercana crisis de la tercera edad, las tasas de ahorro doméstico han estado cayendo en casi todos los países ricos. ¿Por qué la gente no está ahorrando más para su retiro? ¿Por qué están haciendo exactamente lo contrario al ahorrar menos?

Según un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las tasas de ahorro doméstico disminuyeron entre 1984 y 2001 en Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Finlandia, Italia, Japón, Corea, Nueva Zelanda, Portugal, España, el Reino Unido y los Estados Unidos. En algunos países, la caída ha sido dramática: en los EU durante ese periodo, la tasa de ahorro doméstico anual (expresada como la proporción de ingreso excedente) cayó del 10.6% al 1.6%

Podría pensarse que, con la tendencia a la baja en las tasas de natalidad en los países ricos en las últimas décadas, ahorrar sería fácil. Un número menor de niños significa gastos menores, y los adultos pueden trabajar más tiempo para obtener ingresos adicionales por encima de sus necesidades inmediatas. Entonces, ¿por qué tantos países han experimentado una caída en el ahorro?