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Los agonistas de Sarkozy

“¿Por qué nos odian?”, se preguntaban los estadounidenses acerca de los fundamentalistas islámicos después del 9/11. “¿Por qué no les gusto?", podría ser la pregunta de Nicolás Sarkozy a los franceses tras más de un año en el poder.

Sarkozy es omnipresente tanto local como internacionalmente. El 13 de julio, los líderes de más de 30 países asistieron a la primera reunión de la "Unión por el Mediterráneo" en París. Francia está de regreso en el mundo y en Europa. En lo interno, se ha dado inicio a un ambicioso y difícil programa de largamente esperadas reformas, que la mayoría de los franceses reconoce como inevitable, con algunos primeros resultados en los ámbitos de la legislación laboral y la educación. La energía, la voluntad y la capacidad de acción de Sarkozy son nada menos que espectaculares.

Y, sin embargo, es el menos popular de los presidentes de la Quinta República, el que ha tenido la más espectacular, rápida y duradera “pérdida de empatía” con los franceses, al punto que los expertos políticos, tanto amigos como enemigos, se preguntan si puede llegar a recuperarse.

¿Qué falló?