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El corazón de la nueva escuela médica de África

SAN FRANCISCO – Ruanda ha obtenido algunos de los progresos más impresionantes en materia de salud y reducción de la pobreza en el mundo. Este pequeño país africano sin litoral (del tamaño de Massachusetts, pero con el doble de habitantes) ha desarrollado un sistema de atención médica primaria con un acceso casi universal a la atención clínica y al seguro médico. Ruanda ha reducido tanto la desigualdad económica como en atención médica, y demuestra cómo la "equidad sanitaria" ayuda a construir sociedades fuertes.

El secreto del éxito de Ruanda es que sus líderes están construyendo "instituciones modernas sobre la base de valores tradicionales". Construyeron un sistema de justicia comunitaria, llamado Gacaca, que integró su necesidad de una reconciliación a nivel nacional con una antigua tradición de clemencia. Volvieron a inyectarle vida a la tradición cívica de Umuganda, donde un día por mes los ciudadanos, inclusive el presidente, se reúnen para desmalezar los campos, limpiar las calles y construir casas para los más pobres.

En 2015, el gobierno de Ruanda y Partners In Health (PIH) con sede en Boston, con la ayuda de la Fundación Bill & Melinda Gates y la Fundación Cummings, inauguraron la Universidad de Equidad Sanitaria Global (UGHE por su sigla en inglés), una entidad privada sin fines de lucro. La universidad se fundó en base al principio de que todo miembro de la comunidad merece la misma atención y oportunidad, y se centra en ofrecer atención médica de calidad a quienes más la necesitan. Agnes Binagwaho, una de las fundadoras de la UGHE que fue ministra de Salud y profesora adjunta en la Facultad de Medicina de Harvard, una vez me dijo: "¿Por qué querría criar a mis hijos en un país donde no todos los niños reciben la misma atención médica que ellos?"

El gobierno de Ruanda ya prometió a la UGHE 43 millones de dólares en tierras y respaldo de infraestructura. Sus líderes han creado una Maestría de Ciencia en Suministro de Salud Global, que es de media jornada y dura dos años, para enseñar cómo generar atención médica nacional en los países en desarrollo. Académicos del Ministerio de Salud de Ruanda, de la Facultad de Medicina de Harvard, de la Universidad de Yale y de la Universidad Tufts les enseñaron a los estudiantes ruandeses todo desde epidemiología hasta gestión presupuestaria.

El verano pasado, la UGHE comenzó la construcción de un campus de aproximadamente 100 hectáreas en Butaro. Este año, 250 profesionales de lugares tan alejados como México y Australia competirán por 25 lugares en ese campus. Lo próximo son títulos universitarios y de grado en enfermería y salud oral, y programas no clínicos en investigación y gestión de la salud. En 2018, el campus de la UGHE también será sede de una escuela de medicina. Ofrecerá espacio para que generaciones de profesionales de la salud aprendan cómo curar pacientes, entender la sociología de la enfermedad y construir sistemas de salud que hagan a una sociedad fuerte.

Los fundadores de la UGHE creen que, para cuando la universidad celebre su décimo aniversario, 480 estudiantes se habrán graduado; otros 870 estarán obteniendo sus títulos; y otros 2.500 profesionales habrán asistido a cursos de educación ejecutiva. Esperan que más de 1.000 de los estudiantes que crucen las puertas de la UGHE en esa primera década provengan del resto de África, Asia, Europa y el continente americano.

Los ruandeses invitarán a estos estudiantes internacionales a visitar sus comunidades  para observar sus tradiciones y aprender a brindar cuidados a la gente. Los jóvenes, hombres y mujeres, asistirán a bodas y funerales de ruandeses, aprenderán a preparar y disfrutar sus comidas y adquirirán parte de su lenguaje, el portal a través del cual podrán ver sus valores robustos. Los ruandeses enseñarán a sus invitados internacionales que, en África, la familia es un concepto universal y que, en Ruanda, una generación entera trata a la próxima como a sus propios hijos. La red internacional de ex alumnos de la UGHE, unidos por su compromiso para llevar a cabo la equidad sanitaria en sus propias comunidades, se convertirán en una fuerza global para el cambio.

La UGHE también fortalecerá a la sociedad ruandesa. Aunque muchos consideran que Ruanda es una de las sociedades más seguras y menos corruptas del mundo, el país enfrenta una gran escasez de médicos y enfermeros. Hay 684 médicos en Ruanda, un total que está muy por debajo de los 1.182 médicos propuestos por el Ministerio de Salud, y sólo el 27% del mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud de 2.576 médicos.

La UGHE ya ha generado empleos, al contratar a trabajadores locales, y ha mejorado el acceso a la región, al crear nuevos caminos. Podría impulsar el PIB de Ruanda un 0,5% por año, y cada dólar invertido en la UGHE podría generar un retorno de 2 millones de dólares en desarrollo económico, según McKinsey & Company.

Algunos sociólogos aseguran que la pobreza no es sólo una cuestión de mala alimentación, de falta de atención médica y de una vivienda inadecuada; también significa exclusión de las redes globales de comercio, ciencia y actividad mercantil. Este aislamiento es pernicioso, porque destruye la esperanza y las aspiraciones de la gente de tener una vida mejor.

La UGHE será la institución más nueva de Ruanda, una colaboración pública y privada basada en los valores tradicionales: comunidad, confianza, esfuerzo y optimismo sobre el futuro. Integrará a cada ciudadano de Ruanda en redes globales de aprendizaje.

Los ruandeses lo lograrán, como logran tantas cosas, porque creen que la única inversión que puede aportar retornos infinitos es en sus hijos, y porque los graduados de la Universidad de Equidad Sanitaria Global también serán sus hijos e hijas.