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Razones por las que no dan resultado las sanciones a Rusia

MOSCÚ – La actitud occidental para con Rusia se basa en la suposición de que una presión continua sobre ese país obligará al régimen del Presidente Vladimir Putin a hacer concesiones o incluso provocará su desplome. Nada podría estar más alejado de la verdad.

La suposición subyacente a la eficacia de las sanciones occidentales es la de que el profundo deterioro económico resultante de ellas volverá al público ruso, en particular la minoría selecta política y financiera, contra el Kremlin. Putin no podrá soportar la disensión en aumento de las zonas urbanas acomodadas y la incipiente clase media.

Entretanto, según esa concepción, la presión militar –en forma de un posible ayuda letal a Ucrania– inmovilizará igualmente a los rusos de a pie contra Putin. Reacios a ver morir a sus hijos en Donbas, formarán un movimiento antibélico que lo obligará a contener sus ambiciones territoriales. Presionado desde arriba y desde abajo a un tiempo, el Kremlin tendrá que cambiar de políticas y tal vez comenzar incluso a democratizarse.

Lo que las autoridades occidentales no entienden es que lo más probable es que semejante actitud, en lugar de socavar el régimen, hará que los rusos cierren filas tras él. Las encuestas de opinión muestran que los rusos consideran que las presiones y sanciones occidentales no van dirigidas contra Putin y sus amiguetes, sino contra Rusia y sus ciudadanos. En el pasado mes de enero, el 69 por ciento de los rusos apoyaban la política del Kremlin en Ucrania, según una encuesta de opinión del independiente Centro Levada.