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El contraproducente "pero" de Rusia

MOSCÚ - El Primer Ministro ruso Vladimir Putin insiste en que "sin un desarrollo democrático normal, Rusia no tendrá futuro". A los rusos nos complace escuchar estas palabras iluminadoras. Sin embargo, Putin añade un "pero" a su argumento que lo debilita considerablemente. De hecho, el "pero" de Putin le hace perder todo sentido.

Hemos odiado este "pero", esta conjunción coordinante, desde los albores de la era soviética. Entonces se nos decía que la libertad es buena, pero que no se puede vivir en una sociedad individualista sin un interés conjunto por el estado comunista. La democracia es excelente, pero sólo cuando beneficia a la clase obrera.

Ahora el primer ministro de Rusia nos dice que la democracia es muy buena, pero que no se puede protestar en lugares públicos como hospitales y similares. No importa que la constitución rusa no incluya a los hospitales como lugares prohibidos para la realización de reuniones públicas o que la gente enferma también necesite democracia.

El presidente ruso Dimitri Medvedev comprende -sin "peros"- que "tener libertad es mejor que no tenerla", que el "nihilismo legal" es malo y la democracia, buena. Entiende que Stalin fue un criminal, que su orden de asesinar a los oficiales polacos en Katyn fue un acto de depravación que no tiene excusas ni explicación. El presidente lo comprende; lamentablemente, nosotros no entendemos el papel que juega nuestro presidente en nuestra sociedad. Dice todo lo correcto y sin embargo nada de eso se refleja en los hechos.