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La neurótica invasión de Rusia

PARÍS – En el mismo momento que China obtenía una “medalla de oro” diplomática por el éxito de su ceremonia de apertura en Beijing, Rusia se ganaba una "tarjeta roja" por la violencia extrema y desproporcionada de su intervención militar en Georgia. Mientras China desea desunir e impresionar al mundo por la cantidad de sus medallas olímpicas, Rusia desea impresionar al mundo demostrando su superioridad militar. El poder blanco de China frente al poder duro de Rusia: las opciones de cada uno de estos países refleja sus muy diferentes niveles de confianza en si mismos.

Puede que China juegue a hacerse la víctima frente a Occidente, pero sus líderes saben que su país está de regreso en el escenario mundial a un nivel que juzgan apropiado y legítimo. Por supuesto, en el ámbito interno los líderes chinos carecen de confianza y se comportan ante sus ciudadanos en consecuencia. Aún así, China da pasos minúsculos hacia adelante, mientras Rusia retrocede de a gigantescas zancadas.

Desde hace ya varios años Georgia y Rusia han jugado con fuego, y la guerra en el Cáucaso parecía condenada a ocurrir tarde o temprano. Cada lado esperaba una movida en falso del otro para entrar al ruedo.

Es más que probable que el joven e impulsivo Presidente georgiano Mikhail Saakashvili cayera en la trampa que ayudó a crear. Quería demostrar a sus socios occidentales que Georgia necesitaba la protección de la OTAN contra Rusia, y que por tanto su ingreso a esa organización era urgente.