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El desnudo espacio público de Rusia

A menudo, los habitantes de Moscú de fines de los años 90 veían en los muros afiches extraños y generalmente incomprensibles. El primero de ellos mostraba el rostro de una joven, pero sin barra de jabón ni frasco de perfume. Tampoco había el nombre de una marca. Una breve línea decía simplemente "Te amo". ¿Quién amaba a esta mujer y deseaba que todos conocieran su pasión? Los rumores decían que se trataba de uno de los hombres más ricos del país, que quería impresionar a su querida.

Luego vino un afiche que mostraba el rostro de un hombre y una lluvia de monedas extranjeras cayendo sobre él. El texto decía: "Roma se ocupa de la Familia, la Familia se ocupa de Roma. ¡Felicitaciones! Roma se las arregló para encontrar un lugar con clase."

Tampoco hubo nunca una explicación pública para este mensaje, sólo rumores de que "Roma" era Roman Abramovich (mucho antes de que el magnate comprase el equipo de fúbol Chelsea, convirtiéndose en una celebridad mundial), y que tenía estrechos vínculos con el círculo íntimo del entonces Presidente Boris Yeltsin, conocido como "la Familia". Incluso quienes decían saber la identidad de Roma no estaban seguros de quién había mandado a hacer el afiche. Simplemente se daba por hecho que lo que se suponía era un espacio público, las calles de Moscú, eran apropiadas para un mensaje privado vagamente amenazante.

Estos afiches "privados" siguieron apareciendo por cerca de un año, con distintos temas. Sin embargo, las implicancias de este juego son más profundas que los mensajes reales enviados y recibidos. Los afiches, con sus mensajes privados, lograron ocupar el espacio público con tanta facilidad porque en Rusia el espacio público está prácticamente vacío: hay muy poca comunicación, si es que la hay, entre el estado y la sociedad, y apenas hay un debate público.