La incompetente guerra de Rusia contra el terror

En respuesta a la reciente ola de ataques terroristas, Vladimir Putin ha pedido que se le conceda aún más poder. Como destacado experto militar ruso que es, Alexander Golts sostiene que el problema en Rusia no es una falta de poder central, sino un poder ejercido incompetentemente y sin iniciativa individual.

La matanza por parte de terroristas de centenares de niños rusos en Beslan fue la prueba final -si es que hacía falta alguna más- de la absoluta incompetencia del ejército y los servicios de seguridad de Rusia. En Beslan, hombres de cuatro ministerios, vestidos con traje de camuflaje, se agitaron inútilmente, sin un dirigente ni objetivos claros, con lo que perdieron unos minutos preciosos, cuando estalló la violencia. Entretanto, Nikolai Patrushev, director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, el antiguo KGB), y Rashid Nurgaliev, ministro del Interior de Rusia (MVD), ambos enviados a Beslan por el Presidente Vladimir Putin, estuvieron invisibles, mientras se desarrollaba la tragedia.

De modo que una vez más los rusos han de afrontar la ineficacia de su ejército. De hecho, ninguna de las estructuras de poder de Rusia, incluidos el ejército, el FSB y el MVD están en condiciones de llevar a cabo operaciones antiterroristas eficaces.

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