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Rusia está ardiendo

MOSCÚ – Desde hace un mes, Moscú viene ardiendo en un calor de 40 grados (100 grados Fahrenheit) y un smog pesado y pegajoso que irrita los ojos. Los índices de monóxido de carbono han alcanzado niveles críticos, con una concentración seis veces por arriba del máximo permisible. Otras sustancias tóxicas en el aire de Moscú están nueve veces por encima del nivel normal.

En los primeros días de agosto, un periodista llamó a la oficina del alcalde de Moscú, solicitando comentarios sobre la situación. “La oficina está cerrada”, respondió una mujer en la oficina de prensa, y agregó que el smog había penetrado en el edificio de la alcaldía, que está ubicado a menos de 3,2 kilómetros del Kremlin, de modo que todos habían recibido la orden de irse a casa. Era un día de semana, poco después de la hora de almuerzo. “¿Es posible obtener un comentario del alcalde Yuri Luzhkov?”, preguntó el periodista. “No está en Moscú”, respondió la mujer.

De hecho, existen informes de que el secretario de prensa del alcalde les ha dicho a los periodistas que no existía ninguna razón para que el alcalde regresara a Moscú. “¿Por qué debería hacerlo?”, dijo el secretario. “¿Existe una crisis en Moscú? No, no hay ninguna crisis”.

Al mismo tiempo, un médico de un hospital local escribía en su blog: “Es una catástrofe. No hay aire acondicionado en el hospital, no funcionan los ventiladores, el smog está penetrando en todas partes, hasta en el quirófano de la guardia. Todos los días mueren unas 16 o 17 personas. La morgue está llena, y no hay suficientes refrigeradores para los muertos –depositan los cuerpos junto a las paredes”.