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Rusia debate su futuro

YAROSLAVL – Muchos dicen que Rusia carece de una “sociedad civil”. Pero en parte lo compensa al tener una esfera pública bastante interesante, en la que los temas serios sí se debaten y donde los atisbos de grandeza no están exclusivamente confinados a los fragmentos televisados.

La primera quincena de septiembre fue testigo de sucesivas reuniones de dos grupos políticos rusos de trascendencia, el Club de Discusión Valdai y el Foro de Política Global. El primero fue en un barco y terminó con una cena con el primer ministro Vladimir Putin en Sochi, en el Mar Negro. El segundo, en Yaroslavl, culminó en un simposio con el presidente Dmitri Medvedev. Académicos, expertos y periodistas (tanto rusos como extranjeros) se sumaron a líderes políticos y empresarios para discutir el futuro de Rusia.

Tres cosas hacen que estos eventos resulten inusuales de una manera típicamente rusa. La primera fue el intenso interés de los medios. De hecho, hasta el académico más reacio a las cámaras de repente puede descubrirse siendo una estrella de la TV en Rusia.

La segunda fue la voluntad tanto de Putin como de Medvedev de interactuar públicamente con expertos en el propio terreno intelectual de estos últimos. El único líder político occidental reciente que, según recuerdo, tenía la confianza para hacerlo era Bill Clinton.