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¿Un nuevo orden más propio de la Guerra Fría?

MOSCÚ – Cuando 2014 se acerca a su fin, está claro que las estructuras políticas europeas e internacionales que han estado vigentes desde 1989 no han aprobado la prueba del tiempo. De hecho, el mundo no había presenciado un ambiente tan tenso y peligroso desde el fin de la Guerra Fría, con derramamiento de sangre en Europa y el Oriente Medio sobre el telón de fondo de una ruptura del diálogo entre las potencias más importantes. Parece que el mundo está al borde de una segunda guerra fría. Algunos dicen incluso que ya ha comenzado.

Entretanto, el órgano internacional principal del mundo –el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– no está desempeñando precisamente un papel ni adopta medidas concretas para detener los incendios y las muertes. ¿Por qué no ha actuado con determinación para evaluar la situación y formular un programa de acción conjunta?

Una primera razón es –creo yo– la de que la confianza creada mediante una labor denodada y esfuerzos mutuos para poner fin a la Guerra Fría se ha desplomado. Sin dicha confianza, las relaciones internacionales pacificas en el mundializado planeta actual resultan inconcebibles.

Pero esa confianza no ha sido socavada recientemente; ocurrió hace mucho. Las raíces de la situación actual estriban en los acontecimientos del decenio de 1990.