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Rushdie a la rusa

Junio va a ser un mes cruel en los tribunales rusos. El 16 de junio, el rebelde oligarca Mijail Jodorkovsky y su compañero de armas Platon Lebedev empezaron por fin a afrontar a los jueces del tribunal del distrito de Meshchansky. Indudablemente esa causa atraerá a la prensa rusa e internacional. La vista comenzó justo el día antes de que comenzara el juicio de Jodorkovsky en otra causa no menos importante, pero ésta no versa sobre oligarcas que intentan inmiscuirse en política, sino sobre un grupo de artistas y conservadores de museos cuyas actividades profesionales se han convertido inesperadamente en un asunto político candente.

En enero de 2003, una pandilla de activistas ortodoxos rusos destruyó una exposición en el Museo y Centro Público Sajarov titulada "¡Cuidado! Religión". Los organizadores de la exposición declararon que querían señalar el nuevo papel de las instituciones religiosas en la vida rusa, pero los fundamentalistas ortodoxos consideraron el arte blasfemo y ofensivo y algunos destrozaron la exposición.

El pasado diciembre, los fiscales acusaron a dos de los funcionarios del Museo Sajarov y a tres de los organizadores de la exposición de incitar al odio religioso. Ahora afrontan penas de cárcel de hasta cinco años. Entretanto, los vándalos fueron aclamados como héroes por miembros de la Iglesia. Se retiraron todas las acusaciones contra ellos.

Los vándalos tenían protectores influyentes. Todos ellos eran miembros de la Congregación de San Nicolás en Pyzhi, cuyo arcipreste, Alexander Shargunov, es un conocido fundamentalista radical. En 1997 creó un movimiento denominado Comité Social para el Renacimiento Moral de la Patria. En 2001, el sitio en Internet del comité daba instrucciones para destrozar carteleras publicitarias "inmorales" embadurnándolas con pintura. Sus seguidores no tardaron en destruir 150 carteleras en Moscú.