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Reglas para una superpotencia frugal

WASHINGTON, DC – La política exterior estadounidense está a punto de apretarse el cinturón de forma importante. Los gastos cada vez mayores para pagar los intereses de la creciente deuda nacional junto con el enorme aumento de los costos del seguro social y Medicare a medida que la generación del baby-boom se jubila, dejarán menos recursos para las iniciativas estadounidenses en el exterior.

Como sostengo en mi nuevo libro, The Frugal Superpower: America’s Global Leadership in a Cash-Strapped Era (La superpotencia frugal: el liderazgo global de los Estados Unidos en una era sin dinero), la carga que estas obligaciones impondrán a los estadounidenses –impuestos más elevados y menores beneficios—debilitará el apoyo del público al expansivo papel internacional que el país ha desempeñado desde la Segunda Guerra Mundial.

Esto cambiará al mundo, y no para mejorar. La política exterior estadounidense, con todos sus defectos, ha apuntalado la estabilidad política en todo el mundo. Entonces, ¿cómo deben adaptar los Estados Unidos sus acciones en el exterior para minimizar el daño a la seguridad global que provocan las condiciones difíciles en que se encuentra? A continuación figuran tres reglas para una superpotencia frugal.

Regla I: Dejar de crear Estados