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Las raíces de la desconfianza en Oriente Medio

DURHAM – La desconfianza que impregna las sociedades de Oriente Medio es difícil de no ver. Como lo confirman experimentos controlados, los árabes tienen sustancialmente menos confianza en los desconocidos, extranjeros o del propio país, que, digamos, los europeos. Esto dificulta el progreso en muchos frentes, desde el desarrollo comercial hasta las reformas gubernamentales.

Las sociedades con un bajo nivel de confianza tienen una participación desproporcionadamente menor en el comercio internacional y atraen menos inversiones. Por cierto, según la Encuesta Mundial de Valores e investigación relacionada, la confianza entre los individuos en Oriente Medio es lo suficientemente baja como para limitar las transacciones comerciales a aquellas personas que se conocen entre sí, ya sea personalmente o través de conocidos en común. Por su falta de confianza, los árabes muchas veces desaprovechan oportunidades potencialmente lucrativas de beneficiarse a través del intercambio.

De la misma manera, en su relación con las instituciones públicas, los árabes tienden a buscar la intermediación de un individuo con el que tengan algún tipo de conexión personal. Una de las consecuencias son inequidades en lo que la gente puede esperar de esas instituciones. Eso mina su efectividad.

Claramente, hay una necesidad de encarar el déficit de confianza de Oriente Medio. Un primer paso sería entender sus causas.