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¿El ocaso del populismo?

LA PAZ – Las crecientes dificultades que atraviesan Venezuela y Argentina exhiben al populismo latinoamericano en su punto más bajo desde que se consolidó a comienzos del siglo. El venezolano Nicolás Maduro no sábe cómo enfrentar un descontento político y social que crece con el deterioro de la economía. Y Cristina Kirchner está ante el dilema de aceptar un fallo de la justicia de Nueva York que lo obliga a pagar su deuda con “fondos buitre“ o aislarse internacionalmente con un nuevo default en un contexto de alta presión inflacionaria.

En Venezuela el desabastecimiento se extiende y no cesan los disturbios en los que ya han muerto 43 personas. Y por primera vez el oficialismo chavista ventila en público sus conflictos internos.

En cuanto a la Argentina, si Kirchner decidiera cumplir el fallo, drenaría las reservas monetarias del país menguadas por años de despilfarro.

Los gobiernos populistas emergieron amparados por una expansión rápida de precios y demanda de materias primas y se consolidaron con la bonanza exportadora. Aunque esas condiciones excepcionales continúan, ya no son suficientes cuando la redistribución no logra ocultar la ineficacia administrativa, la corrupción y el excesivo gasto público. Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia están mejor, pero sus gestiones han profundizado la dependencia y vulnerabilidad de sus economías, lo que contradice sus proclamas nacionalistas y anti globalizadoras. Sus economías crecen pero no la capacidad productiva que daría proyección sustentable a este periodo.