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Cuatro falacias de la segunda “gran depresión”

LONDRES – En el período que comenzó en 2008 ha habido una abundante cosecha de falacias económicas recicladas, la mayoría procedentes de dirigentes políticos. Las cuatro siguientes son mis favoritas.

El ama de casa suaba. “Se debería haber preguntado simplemente al ama de casa suaba”, dijo la Canciller de Alemania, Angela Merkel, después del desplome de Lehman Brothers en 2008. “Nos habría dicho que no se puede vivir gastando más de lo que se gana”.

En esa lógica que parece sensata se basa actualmente la austeridad. El problema es que pasa por alto el efecto de la frugalidad del ama de casa en la demanda total. Si todas las familias frenaran sus gastos, el consumo total disminuiría y también la demanda de mano de obra. Si el marido del ama de casa pierde su puesto de trabajo, la familia estará económicamente peor que antes.

El caso general de esta falacia es la “falacia de composición”: lo que tiene sentido para cada una de las familias o empresas individualmente no necesariamente da como resultado el bien del conjunto. El caso particular que John Maynard Keynes determinó fue la “paradoja de la frugalidad”: si todo el mundo intenta ahorrar más en los malos tiempos, la demanda agregada disminuirá, con lo que se reducirán los ahorros totales, por la disminución del consumo y del crecimiento económico.