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Los atribulados borbones de China

CLAREMONT, CALIFORNIA – A veces los libros que leen los principales líderes de un país pueden revelar mucho acerca de lo que están pensando. Por esta razón uno de los libros recientemente leído por algunos de los miembros entrantes del Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista de China (PCCh), el órgano de decisión más alto del país, puede causar sorpresa: El Antiguo Régimen y la Revolución de Alexis de Tocqueville,

Estos líderes – a quienes el PCCh está a punto de pasar el mando en su 18º congreso, programado para el 8 de noviembre – al parecer no sólo leyeron el diagnóstico de Tocqueville sobre las condiciones sociales en vísperas de la Revolución Francesa, sino que también lo recomendaron a sus amigos. Si esto fuese así, la pregunta obvia es ¿por qué los futuros gobernantes de China hacen circular un clásico extranjero sobre la revolución social?

La respuesta no es difícil de encontrar. Con toda probabilidad, estos líderes percibieron, ya sea por instinto o intelectualmente, una inminente crisis que podría poner en peligro la supervivencia del PCCh, de la misma manera que la Revolución Francesa dio fin con el régimen borbónico.

Se hacen ya visibles señales reveladoras de ansiedad. La fuga de capitales de China se encuentra en la actualidad en un nivel máximo histórico. Las encuestas a millonarios chinos, quienes mantienen su dinero en dólares estadounidenses, revelan que la mitad de ellos quieren emigrar. En medio de la intensificación de las reivindicaciones de democracia, se informa que Xi Jinping, el futuro líder de China, se hubiese reunido con el hijo del fallecido Hu Yaobang, un político reformista e ícono de los liberales chinos. Aunque no se debiese conceder demasiada importancia a dicha visita, se puede afirmar que el próximo líder de China está consciente de que el Reino Celestial se está desestabilizando.