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El origen de la conducta rusa

NUEVA YORK – Nadie sabe cuánto tiempo debe pasar para que el periodismo ceda paso a la historia, pero la diferencia es que normalmente los historiadores escriben con la ventaja de una perspectiva que refleja el paso de años, décadas o incluso siglos. El tiempo permite que salga a la luz información antes desconocida, que se escriban memorias, que se revele el significado de los acontecimientos. Algo que hoy puede parecer relativamente trivial tal vez resulte todo lo contrario, así como algo que hoy parece de una importancia inmensa puede perderla con el tiempo.

Pero para bien o para mal, Occidente no puede darse el lujo de esperar a encontrar sentido a los últimos acontecimientos sucedidos en Ucrania, simplemente porque nada asegura que el precedente de Crimea no se repita. Miles de soldados rusos siguen apostados en la frontera oriental de Ucrania; todos los días hay noticias de hechos de agitación dentro de Ucrania, muchos de ellos presuntamente instigados por Rusia.

De modo que debemos apresurarnos a entender las conclusiones que estos últimos acontecimientos permiten extraer respecto de Rusia, de su presidente, Vladímir Putin, y del orden internacional. Y es igualmente importante que apliquemos lo aprendido sin demora.

Putin quiere volver a poner a Rusia en el lugar que, considera, le corresponde en el mundo. Está realmente furioso por las humillaciones que según percibe sufrió Rusia desde el fin de la Guerra Fría, incluidas la ruptura de la Unión Soviética y la ampliación de la OTAN (aunque nunca admitirá que Rusia de hecho perdió la Guerra Fría).