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Cómo hacer para que la buena suerte económica se vuelva mala

CAMBRIDGE, MA – Muchas veces cuesta entender cómo países que reciben una mano económica bastante buena pueden terminar complicando tanto las cosas. Es como si hubieran intentado suicidarse saltando desde el sótano.

Dos de los casos más extremos (pero no los únicos) son la Argentina y Venezuela, países que se han visto beneficiados con los altos precios de sus exportaciones, pero que se las ingeniaron para perder la autopista que conduce a la prosperidad y doblar en una calle sin salida. En algún momento tendrán que dar una vuelta en U y retroceder por el terreno del progreso ficticio.

Lo desconcertante es que no es la primera vez que estos países tomaron el camino que lleva a un cul-de-sac económico. Hay un dicho que dice que sólo los peluqueros aprenden en cabeza ajena, pero algunos países parecen incapaces de aprender ni siquiera de su propia experiencia. Tal vez resulte imposible identificar la razón esencial para esta autodestrucción. Pero sí es posible describir cómo está pavimentado el camino al infierno, más allá de las intenciones.

Todo empieza cuando algún desequilibrio causa una inflación generalizada o que algún precio clave -por lo general el tipo de cambio, pero también la energía, el agua y el combustible- esté bajo una presión alcista. El gobierno entonces usa su poder coercitivo para frenar el alza de los precios.